O que cansado de ocultar su conocimiento, un día decidiera librarse de ese cuaderno, encendiendo con el, la antigua salamandra a leña que calefacionaba su humilde casa.
Es que muchas veces poseer el conociendo de una gran verdad, no nos libera como imaginariamos, sino que siendo conscientes de que ese conocimiento tan avanzado caiga en malas manos,nos torna esclavos, ante la necesidad de conservar esa enseñanza libre de manipuladores y falsos maestros que terminarían haciendo de la luz del entendimiento, una mercancía más, desprovista de la esencia que permitiría el desarrollo pleno de la potencialidad, mental del ser humano.
El Eremita
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